A veces lo único de lo que podemos fíarnos, en lo único en lo que podemos reparar, es en los consejos de amiga.
Y esta vez me toca a mi dar un consejo de amor (por favor público abstenerse de morir a carcajadas).
Resulta que una cierta persona amiga mía estuvo, de hecho, está, de novia.
Era una relación soñada (prácicamente-literalmente) hasta hace unos meses, cuando me conto de todos los desvaríos que tuvo en su relación. Por suerte, como su pareja es mas mentalmente estable y madura que la (ex) mía, pudieron hablar las cosas y solucionarlas (yo me quede en el primer paso).
Como sea, en poco tiempo volvieron a salir como antes y a publicarse cosas que harían que tu monitor chorreara dulce de leche.
Aún así, no se si falta algo, o si es que aquello que antes me parecía tan dulce me suena un tanto (poco) falsificado, avinagrado, vacío.
No se como explicar esa sensación, ese sexto sentido, pero es una de las cosas que vienen incluidas en el paquete de mujer, así como el dolor de esos días y las tetas.
Resumiendo, mi consejo de amiga sería ver hasta que punto conviene seguir, porque dicen que después de la calma, viene la tormenta. Y tratandose de una amiga tan bruja como ella, no sería sano obviar algunas señales obvias.
Aún así, tormenta eléctrica o llovizna leve, voy a estar siempre esperandote con el paraguas.
Besos, S.A.
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