Si hay una pregunta que se ha instalado en mi cabeza desde que tengo memoria, es porque siempre nos sentimos atraídos a lo prohibido.
Desde chiquita que me gustaban chicos más grandes (en primer grado ya había fichado a uno de 5to.......año), y, si bien una amiga mía más grande dijo (y con razón): "los chicos más grandes suelen ser más lindos", era como medio exagerado ya lo mío.
Sin embargo, empecé a tener un cierto gusto por lo prohibido (no confundir gusto con cliche u obsesión que no soy TAN rarita) : con las barbies jugaba a las espías (el juego originalmente se llamaba barbie espía rusa) (bueno, puede ser que si fuera rarita), y los modelos de gente que elegía para dibujar siempre eran imposibles: bellas, perfectas, inhumanas.
Y con la ropa igual: todo lo que me gusta no me queda bien.
Y con los chicos: o son más grandes, o tienen novia, o bueno, no se enteraron que existo.
Hasta que punto este amor por lo prohibido es parte del ADN del humano y hasta que punto es una adicción?
Besos, pero de lejos porque estoy engripada,
S.A.
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