Habemus Potato

Nuevo papa es elegido.
Argentino.
El Big Mac a un peso (véase después: mitad de la población argentina intoxicada)
Comienzo de tercer año.
Proyecto del restaurant armenio.
Fisicoquímica.
Soltería.

Tantas cosas que deberìan rondar mi cabeza, y sin embargo estoy acá, sentada, despreocupada, no del todo sino más bien ajena.
Ajena a las noticias a mi alrededor, a mi vieja, a mi familia y al jabón que se comió el perro.
Ajena a mis quince años; ajena a que no debería estar tan ajena a todo, encerrada en mis auriculares, templos de música que sólo a mi me comprenden y sólo yo los comprendo.

En mi cabeza rondan cosas raras, como por ejemplo, The Strokes (primer y único MASSIVE CELEBRITY CRUSH), el hecho de que es una injusticia que todos los pibes que me gustan no son pibes sino que rondan los veintipicos/treintas, el tratar de recuperar una amiga y el cómo carajo me aferro a las que tengo en el colegio.

Porque hoy descubrí que la peor soledad se siente cuando uno más rodeado de gente está. No que no supiera/hubiese pasado por eso, obviamente, pero hoy volví a tener esa sensación y se sentía tan nueva que parecía que me hubiesen clavado un puñal en la faringe mientras alguién me sostenía la comisura de los labios.
Porque así se siente, y como le explique a mi madre, la cual no quiere entender, no voy a caretear mi amistad/personalidad al punto de ver todas las temporadas de una serie que no me gusta ni tengo interés en ver sólo porque no hablan de otra cosa.
Ser adolescente es divertido sólo si sos "farándula" o tenes tu grupo de amigos en el colegio.

Y ahora mi único consuelo yace en Israel, y va a estar ahí por 10 meses.

Nunca creí que extrañaría tanto a Lautaro, aunque a decir verdad, somos los marginados entre los marginados.



Bendita sociedad, y Habemus Potato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario