Debido a varios motivos me puse a leer un manga, "Nana", y me sentí profundamente tocada por ambos personajes, ambas "nanas".
Esta entrada no es un review del manga, ni una crítica ni una recomendación.
Es una confesión.
Nada nuevo, igualmente. Solo que me siento muy sola, sola y estúpida, sola y estúpida e infantil.
Mi ex-noviazgo tiende a resurgir en mi memoria, cosas malas y buenas. Y me hace sentir sola.
No sola por no tener alguien a quien abrazar, mandar mensajes o preparar té y tartas de manzana. Me hace sentir sola porque no tengo a quien decirle toda la verdad.
Me hace sentir estúpida porque, (otra vez de entre tantas) me sentí usada. Aprovechada.
Y me hace sentir muy infantil por no haberme dado cuenta. Por no haber visto atrás de la mascara. Por haber creído que había madurado en algún sentido cuando en realidad lo único que prove es que soy una pendeja sola, tonta e inútil de 15 años.
Y es que no es que no tenga amigos, sino que soy muy desconfiada. Tengo miedo a lo que puedan pensar si les cuento todo, sin tapujos. Como le decis a tus amigos que tu ex es un reverendo forro hijo de puta aprovechador y grosero, si en un principio se los vendiste de principe azul salvador de tu eterna soledad rodeada de gatos? No digo que fuese tan así, pero casi.
Y es que supongo que uno nunca termina de superar muy bien el primer amor, y si es cierto que sólo el tiempo cura las heridas, más vale que vaya por la vida con un paquetito de band-aid porque esta herida va a tardar.
Pd. si parece que la entrada no tiene nada que ver con el título es porque nunca leyeron Nana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario